Entrevista a Nacho Hernando, consejero de Fomento en Castilla-La Mancha

FEDER
Programa
2021-2027
Nacho Hernando, consejero de Fomento.
La modificación del Programa Castilla-La Mancha FEDER 2021-2027 introduce una nueva prioridad específica, P4C Vivienda, destinada a fomentar el acceso a una vivienda asequible y sostenible (Objetivo Específico 4.7), justificándose por las dificultades de acceso a la vivienda, especialmente en alquiler asequible. La reprogramación incorpora una nueva asignación FEDER para vivienda y redistribuye recursos desde otras prioridades del programa. 
 
La apuesta estratégica por la vivienda 

La modificación del Programa FEDER incorpora por primera vez una prioridad específica para vivienda. ¿Por qué era necesario dar este paso y qué supone para Castilla-La Mancha?  

Llevábamos prácticamente un año renegociando con FEDER, sobre la base de que hemos sido la única comunidad autónoma que se ha adelantado al contexto que se ha generado después. ¿Cuál es ese contexto? Que nos íbamos a encontrar con la amenaza de un año en barbecho en cuanto a ayudas en materia de vivienda para la gente. 

¿Por qué? Porque se terminaban los fondos de los MRR y porque eran previsibles los retrasos que ha sufrido el Plan Estatal de Vivienda. De ahí que, para evitar que hubiera un 2025 y, sobre todo, un 2026 sin ningún tipo de ayudas que dieran continuidad ni a la obra nueva ni a la rehabilitación —lo cual habría sido un desastre para muchísimas familias que necesitan esas ayudas, pero también para las empresas que se dedican a este tipo de actividades en Castilla-La Mancha—, actuáramos con antelación. Piensen ustedes que nosotros creamos la figura del agente de la rehabilitación, que luego copió el resto de España, y que tenemos mil agentes de la rehabilitación en Castilla-La Mancha. Gracias a su trabajo, hemos ejecutado más del 100 % de los fondos europeos vinculados a los MRR, al programa creado con motivo de la COVID-19, incluso con fondos de otras comunidades autónomas o procedentes de nuevos repartos. 

De ahí que, en su momento, viéramos la oportunidad de decir: «Vamos a empezar a negociar con Bruselas para poder hacer una reprogramación de nuestro FEDER». Evidentemente, eso ha supuesto un ejercicio de generosidad por parte de otras áreas del Gobierno, puesto que hemos tenido que quitar de un sitio para poner en otro. Pero, dadas las circunstancias y el sufrimiento de muchas familias ante las dificultades para acceder a una vivienda de manera asequible, creo que esa generosidad tiene lógica y era necesaria. Así lo opina el conjunto del Gobierno, y así es como hemos podido movilizar más de 150 millones de euros en apenas un año mediante la reprogramación de fondos FEDER. Esto supone, desde nuestro punto de vista, gestionar los recursos públicos —el dinero de la gente— de la forma más eficiente posible. Hemos reprogramado fondos que, o bien no se iban a poder ejecutar, o bien presentaban dificultades. Como máxima prioridad, hemos detraído recursos de ese tipo de fondos para destinarlos a vivienda. Pero, visto desde otra perspectiva, la gente puede tener la tranquilidad de saber que hemos conseguido movilizar 150 millones de euros sin tocarle el bolsillo mediante más impuestos, en una comunidad autónoma que lleva ya diez años congelando la carga impositiva, cuando no reduciéndola mediante rebajas fiscales o la eliminación de tasas por parte de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha. Entonces sí, era el momento de utilizar FEDER. Pero, además, creo que hemos conseguido algo aún más importante: en la negociación que hemos llevado a cabo con el Gobierno de España sobre la aportación que debemos hacer al Plan Estatal de Vivienda, hemos logrado que nuestra aportación de fondos FEDER cuente como parte de la financiación que se nos exigía para dicho plan. De esta manera, hemos podido evitar tener que rascar de donde no hay, en un contexto en el que no existe un modelo de financiación autonómica justo; Castilla-La Mancha se ve seriamente afectada y perjudicada por el sistema actual, y se vería aún más perjudicada con el modelo que plantean los partidos independentistas y que encuentra un eco incomprensible en el Ministerio de Hacienda. Pero, hoy en día, no podemos rascar más porque no hay. Por lo tanto, haber aprovechado los fondos FEDER y conseguir que se tengan en cuenta como aportación al Plan Estatal de Vivienda supone, desde nuestro punto de vista, una forma muy eficiente de gestionar los recursos públicos. 

¿Qué diagnóstico maneja la Consejería sobre las dificultades de acceso a la vivienda en la región y cuáles son hoy los principales retos a los que se enfrentan los ciudadanos?  

Pues fíjese: incluso siendo la segunda comunidad autónoma con menor dificultad para acceder a una vivienda de forma asequible, eso no nos ha llevado a dormirnos en los laureles.  

Somos plenamente conscientes de las dificultades que tienen muchas familias, mucha gente joven, personas mayores, personas con discapacidad y todo tipo de personas para acceder a una vivienda asequible. Eso es lo que nos ha llevado, desde hace ya mucho tiempo, a ser la única comunidad autónoma que planteó un decálogo en materia de vivienda en la Conferencia de Presidentes de hace ya un par de años; la única comunidad autónoma que ha planteado una Agenda de Acción por la Vivienda, que incluye los fondos FEDER como punta de lanza para movilizar recursos; la única que está planteando que, además de ofrecer avales de hasta el 100 %, paguemos ayudas para eliminar el coste de financiación de ese 20 % extra que, si no avalamos, el banco no presta; y la única, como veremos más adelante, que ha puesto en marcha el modelo SIEG para activar las ayudas en Castilla-La Mancha. Estas ayudas nos permitirán actuar en aquellos lugares donde las cuantías que ofrece el Plan Estatal no serán suficientes. En esos casos, será el fondo FEDER el que podrá rescatar a los municipios y a las familias situados en zonas donde, con tan solo 1.000 euros por metro cuadrado de ayuda, no se va a construir ni una sola vivienda, bien porque el coste sea mucho mayor, bien porque tengamos que compensar el coste de oportunidad que supone pedir a las empresas que dejen de trabajar en lugares más lucrativos —como Madrid— y se trasladen a zonas rurales. Allí, el coste de construir una vivienda, un piso o un bloque es exactamente el mismo que en la Castellana. La diferencia está en el precio del suelo y, sobre todo, en el precio que se considera asequible: no es igual de asequible un piso en la Castellana que uno en la avenida de Castilla-La Mancha de alguno de nuestros municipios más rurales.  

Por lo tanto, debemos tenerlo en cuenta al compensar el coste de oportunidad que pedimos que asuman las empresas para generar también obra nueva en los municipios de nuestra región. 

 ¿Por qué considera que la vivienda debe ocupar un lugar prioritario dentro de las políticas europeas de cohesión?  

Sí. De hecho, creo que la Comisión Europea lleva ya dos años y todavía no ha presentado ningún paquete de ayudas ni ningún fondo específico. Tenemos que estar recurriendo al FEDER, y bienvenido sea que se haya aceptado esa reprogramación, pero lo hacemos ante la ausencia de un fondo específico que debería haber dado continuidad a todo el esfuerzo realizado con los MRR.  

Yo creo que esta es la principal preocupación de las familias y de la gente joven de nuestro país en estos momentos. Si hace diez años la mayor preocupación era el desempleo, en una década hemos conseguido reducirlo a la mitad, al menos en Castilla-La Mancha. Y, sobre todo —algo que me importa mucho—, hemos reducido a menos de la mitad tanto el desempleo femenino como el juvenil. Tenemos cifras récord en el conjunto del país: hemos superado los 22 millones de personas ocupadas y, tarde o temprano, llegaremos a los 23 millones. El problema actual de la gente no es el desempleo. Incluso han subido los salarios y ahora son mejores. El problema no está en el lado de los ingresos, sino en el de los gastos: pese a tener mucho más empleo, de mayor calidad y mejor remunerado, hay familias que no llegan a final de mes por lo que les cuesta el alquiler o la hipoteca. Ahí es donde hay que incidir.  

Si hace diez años la política más social fue la lucha contra el desempleo, hoy la política más social es favorecer el acceso a una vivienda asequible. Y es ahí donde el conjunto de la Unión Europea, el Estado y las comunidades autónomas deben actuar. Castilla-La Mancha ya va por delante. Sin lugar a duda, debemos insistir en que la vivienda es ahora mismo la política social que más nos debe ocupar y preocupar. 

Inversión y resultados 

La nueva prioridad contará con más de 68 millones de euros de financiación. ¿Qué impacto espera conseguir el Gobierno regional con esta inversión?  

Sí, bueno, estamos hablando de centenares de viviendas, pero, sobre todo, me importa dónde estarán y de qué tipo serán. Por ejemplo, 18 de estos millones se destinarán a la reconversión de las antiguas dependencias administrativas de la Junta en Ciudad Real, con motivo de su traslado al antiguo Hospital del Carmen, que albergará la nueva ciudad administrativa. Podremos reconvertir ese edificio, lo cual encaja de lleno en los objetivos de sostenibilidad y economía circular: evitar gastos innecesarios y saber aprovechar lo que ya tenemos. Se transformará en aproximadamente 130 pisos de vivienda protegida dotacional, destinados al alquiler asequible en Ciudad Real. ¿Qué ocurre? Que, sin estos fondos FEDER y sin estos mecanismos, ningún particular querría acometer la remodelación y rehabilitación del edificio; y, si quisiera hacerlo, sería a precios prohibitivos. Gracias a estos fondos FEDER y a la forma en que los hemos articulado, podemos cumplir dos objetivos: recuperar y reconvertir un edificio ya existente y, además, conseguir que sea asequible para la gente. Para esto sirve el dinero público: para alcanzar varios objetivos a la vez, haciendo un buen uso de los recursos y destinándolos a las familias que más los necesitan; en este caso, a familias trabajadoras de Ciudad Real y a personas jóvenes, que serán las destinatarias de estos alquileres asequibles.  

El resto del dinero, otros 50 millones de euros, se incluirá en una convocatoria más abierta para cualquier punto de la región, pero dará máxima prioridad a las zonas que queden fuera del ámbito principal del Plan Estatal de Vivienda, centrado en las grandes ciudades o en las áreas más urbanas. ¿Por qué? Porque resulta mucho más difícil promover un bloque de viviendas de alquiler asequible en nuestros municipios medianos. Estoy pensando en lugares como Almansa, Villarrobledo, La Roda y Hellín, pero también en Manzanares, Valdepeñas, Tomelloso, Alcázar de San Juan y, por supuesto, Almadén. En este tipo de municipios necesitamos ayudas aún mayores para construir bloques de pisos destinados al alquiler asequible. ¿Por qué? Porque la inversión sigue siendo muy elevada, como si construyéramos en zonas mucho más cercanas a Madrid. Allí los salarios son más altos y, por tanto, el precio considerado asequible también lo es.  

No ocurre lo mismo en municipios medianos alejados de esos centros económicos. De ahí que necesitemos más ayudas, que es precisamente lo que nos permite el SIEG. El SIEG es un mecanismo que la Unión Europea nos permite utilizar desde diciembre de 2025. Está muy en línea con las medidas que Castilla-La Mancha venía adoptando y reivindicando tanto en el ámbito nacional como en el europeo, a través del Comité de las Regiones.  

Necesitamos más ayudas para la vivienda pública asequible, pero no solo para las rentas más bajas, sino también para las rentas medias, porque estas también tienen dificultades para acceder a una vivienda. Por lo tanto, no hablamos únicamente de viviendas sociales, de colectivos muy desfavorecidos o de personas con dificultades de inserción o reinserción social, sino de familias trabajadoras y de rentas medias, que también tienen derecho a recibir ayuda para afrontar sus dificultades. Somos la primera región de España en plantear este modelo y me atrevería a decir —aunque todavía lo estamos contrastando— que ninguna otra región de Europa ha aplicado este nuevo mecanismo. Esto es consecuencia de la decisión que tomó la Comisión Europea hace apenas nueve meses de ampliar el Servicio de Interés Económico General para incluir la vivienda de alquiler asequible.  

En definitiva, podremos conceder muchas más ayudas para estas actuaciones sin que se consideren ayudas de Estado contrarias a las normas de competencia de la Unión. En palabras llanas, vamos a poder impulsar estos proyectos con más fondos públicos para que realmente salgan adelante. Cuando a una persona se le para el corazón, hay que administrarle una dosis de adrenalina para que vuelva a latir. Eso es lo que permiten ayudas como las del SIEG. Se acabó el tiempo de la homeopatía para resolver los problemas de vivienda: tenemos que recurrir a tratamientos más intensos para conseguir que el corazón vuelva a latir. De lo contrario, podríamos afrontar una auténtica desgracia al no dar respuesta a las necesidades de vivienda de la gente. 

¿Qué tipo de actuaciones se priorizarán y qué criterios se tendrán en cuenta para seleccionar los proyectos financiados?  

Sí, bueno, esto es, de forma muy resumida, lo que comentábamos antes. Se trata, sobre todo, de aquellas actuaciones que no saldrían adelante sin una ayuda importante. Lo tenemos muy estudiado gracias, principalmente, a la experiencia del MRR y de su programa para obra nueva.  

En algunos lugares, la ayuda máxima concedida resultaba muy ajustada o las licitaciones acababan quedando desiertas porque nadie quería asumir los proyectos a ese precio. Ese es mi mayor temor respecto al Plan Estatal de Vivienda, que limita las ayudas a 1.000, 1.100 o 1.200 euros por metro cuadrado. Estas cuantías pueden funcionar en lugares como Madrid o Barcelona, donde las empresas pueden cobrar después un alquiler muy superior al que podríamos fijar aquí para que se considerase asequible, teniendo en cuenta los niveles de renta y de vida. Por lo tanto, desde mi punto de vista, son ayudas muy urbanitas, muy madrileñas.  

A nosotros nos irá mucho mejor con el FEDER, que es infinitamente más generoso, justo y progresivo que el planteamiento del Plan Estatal de Vivienda. Si antes Castilla-La Mancha tenía que aportar 27 de cada 100 euros al Plan Estatal, ahora se nos exige aportar 40 de cada 100. En cambio, la Unión Europea entiende que no se puede pedir lo mismo al rico que al humilde y distingue el porcentaje de cofinanciación según se trate de una zona A, B o C. Castilla-La Mancha, al ser zona A, puede aportar 15 de cada 100 euros y recibir 85 de cada 100 de Europa. A mí me resulta más favorable financiarme mediante el FEDER que a través del Gobierno de España. En este caso, Europa es más justa, progresiva y generosa que el Gobierno de España. 

¿Qué papel desempeñarán los ayuntamientos y cómo se garantizará una distribución equilibrada de los recursos en el territorio?  

Aquí, los ayuntamientos no van a tener ninguna gestión o, en todo caso, será mínima, lo cual supondrá un alivio, dado el tamaño de sus estructuras administrativas en Castilla-La Mancha. La Junta asumirá toda la carga administrativa para conseguir un reparto lo más equitativo posible en el conjunto de la región.  

De ahí que hayamos decidido que el Plan Estatal se destine a las zonas más urbanas y el SIEG, a las menos urbanas. El SIEG es mucho más generoso en cuanto a las ayudas: con el Plan Estatal, en el mejor de los casos, se pueden recibir hasta 1.200 euros por metro cuadrado, mientras que con el SIEG se puede alcanzar el doble, 2.400 euros por metro cuadrado, para promover, mediante colaboración público-privada, un nuevo bloque de pisos destinado al alquiler asequible.  

El objetivo es que esa ayuda adicional llegue a los municipios menos urbanos y contribuya a que el alquiler sea más asequible. La finalidad principal es aumentar la oferta, pero esa oferta debe ser asequible, algo que se consigue con mayores ayudas iniciales. Ese es el espíritu de la ampliación planteada por la Comisión Europea el pasado mes de diciembre respecto a las actuaciones que pueden recibir ayudas por considerarse servicios de interés económico general, como el alquiler asequible. 

Vivienda, jóvenes y cohesión territorial 

Castilla-La Mancha afronta desafíos como la despoblación y el envejecimiento demográfico. ¿Cómo puede contribuir esta inversión en vivienda a fijar población y generar oportunidades en el medio rural?  

Bueno, yo creo que el conjunto de la Unión Europea, la Comisión y, por supuesto, los Gobiernos nacionales tienen que abandonar cualquier complejo respecto a las ayudas no reembolsables, a fondo perdido, para la compraventa.  

El mayor obstáculo para utilizar el FEDER es que solo se nos permite destinarlo al alquiler asequible. Sin embargo, en nuestros municipios más rurales lo que debe promoverse es la compraventa, no el alquiler asequible. Por lo tanto, vamos a poner en marcha estas ayudas del FEDER, pero no vamos a cejar en nuestro empeño de que se entienda que, en los municipios más rurales, no hay que ayudar al alquiler, sino a la compraventa. Eso es lo que realmente te ancla a un lugar. Una hipoteca te ancla más que un matrimonio, más que cualquier otra cosa. La hipoteca y el sentimiento de pertenencia generan esa sensación de decir: «No estoy de paso, sino que esta es mi casa y lo será para toda la vida». Esto permitiría que la gente, al decidir sobre su proyecto vital, optara por quedarse, volver o salir de la jungla de hormigón de las grandes ciudades para irse a vivir a un pueblo.  

Estamos obteniendo muy buenos resultados con las medidas contra la despoblación adoptadas en Castilla-La Mancha. Creo que podríamos acelerar ese proceso de retorno y revalorización de nuestros pueblos si pudiéramos ofrecer ayudas para acceder a una vivienda en régimen de compraventa.  

Pensar que todo se resuelve con el alquiler es una visión muy urbanita. Deberíamos avanzar hacia un modelo distinto, porque no tiene sentido promover viviendas de alquiler en altura en municipios pequeños. Si alguien se va a vivir a un pueblo, es porque quiere disponer de más espacio, no para vivir en un piso de 90 metros cuadrados —71 metros cuadrados útiles—, en altura, dentro de un municipio de mil habitantes. Eso no tiene ningún sentido. Me gustaría que, en muchas ocasiones, desde Bruselas se pudiera ver la realidad que existe a pie de calle en el conjunto del continente y que no se pensara que todos los problemas o dificultades consisten en decidir cómo nos apilamos en las grandes ciudades. 

¿Qué medidas permitirán que jóvenes, familias y personas con mayores dificultades de acceso puedan beneficiarse realmente de estas actuaciones?  

Bueno, sobre todo, porque aquí se aplica un criterio de renta y, además, las personas jóvenes tendrán prioridad para acceder a este tipo de alquileres asequibles. Al final, se trata de profundizar en una idea en la que creo que la Comisión Europea acierta de lleno: el problema de la vivienda no afecta solamente a las rentas bajas, sino también a las rentas medias. Hay que abrir la mano y ampliar el abanico para llegar a mucha más gente que está teniendo dificultades y que también tiene derecho a recibir ayuda. Por lo tanto, estamos hablando de antibióticos de amplio espectro, no de acupuntura. 

Vivienda sostenible 

La Comisión Europea habla de vivienda asequible y sostenible. ¿Qué requisitos de eficiencia energética y sostenibilidad tendrán las promociones financiadas?  

Sí, tienen unos requisitos altísimos; desde mi punto de vista, demasiado altos. Lo digo porque, cada vez que modificamos el Código Técnico de la Edificación o aumentamos los requisitos en materia de eficiencia energética, encarecemos el proyecto.  

Creo que hoy la gente necesita una cantimplora durante la travesía del desierto, no la promesa de que, al llegar al oasis, encontrará un lago entero. En estos momentos es mucho más importante ayudar a cuanta más gente mejor.  

Quizá el principal objetivo no deba ser que todo tenga una calificación A++, sino que, con una B, podamos abaratar el proceso. Con el limitadísimo volumen de recursos públicos del que disponemos para esta tarea titánica —conseguir que todo el mundo tenga acceso a una vivienda asequible—, quizá así llegaríamos a más personas y con mayor rapidez. A veces hay que encontrar un punto intermedio, y creo que, como continente, estamos fallando al pensar que las autovías deben tener tres carriles o que, de lo contrario, es mejor circular por un camino de cabras. No, debería haber un punto intermedio. En este caso, seguiremos reivindicando, en primer lugar, que haya muchos más recursos.  

Afortunadamente, el problema de la vivienda sí se resuelve con dinero. Ya me gustaría poder decir que, gracias a cualquier fondo, incluido el FEDER, pudiéramos evitar de la noche a la mañana que una niña sufriera acoso escolar; que dos hombres fueran insultados por caminar de la mano; o que una persona recibiera un trato diferente en un restaurante o un bar por el color de su piel. Ojalá esos problemas se resolvieran con dinero, pero, por desgracia, requieren algo infinitamente más difícil: constancia, paciencia y pedagogía por parte de quienes somos demócratas y no queremos ningún tipo de injusticia ni discriminación. La vivienda, en cambio, sí se resuelve con dinero. Basta con seguir la senda marcada por la Comisión Europea: abrir la mano, ampliar el abanico y llegar a más gente. Pero, claro, eso exige muchos recursos. Estamos hablando de ayudas que, en algunos casos, pueden alcanzar los 180.000 euros por vivienda para que los proyectos sean rentables en lugares donde, de otro modo, nadie construiría, pese a que también existen problemas de vivienda. Por lo tanto, sí, este es un problema de dinero. Benditos sean los problemas que se resuelven con dinero, y no aquellos que persistirán por mucho que invirtamos mientras haya personas que militen en el odio o prefieran destruir puentes en lugar de construirlos.  

En vivienda hace falta mucho más dinero. Creo que ese será el principal factor limitante: que la Unión Europea comprenda que debe echar el resto, no mediante más requisitos y trabas, sino reconociendo que ya no es momento de homeopatía, como decía antes, sino de cirugía mayor.  

Esto no debe entrar en conflicto con la defensa de la PAC ni con la necesidad de proteger la democracia en nuestras fronteras frente a quienes vulneran los derechos humanos mediante la guerra híbrida o amenazan nuestra forma democrática de entender la vida, como sucede con las injerencias de Putin que afrontan nuestros vecinos polacos en la otra punta del continente.  

Una cosa no puede ir en contra de la otra. Por supuesto, debe haber mucho más dinero para nuestros agricultores y ganaderos. Europa no se distingue por el número de portaviones que tiene, sino por la calidad de los alimentos y bebidas que consumimos. También debe protegernos frente a las dictaduras y frente a quienes vulneran los derechos humanos. Pero, además, deberíamos distinguirnos por estar siempre a la altura a la hora de resolver cualquier problema social. En estos momentos, el mayor problema social es el acceso a una vivienda asequible. 

Futuro y visión estratégica 

¿Qué calendario maneja la Consejería para que los primeros proyectos estén en marcha y empiecen a percibirse sus resultados?  

En materia de rehabilitación con fondos FEDER, llevamos ya un año trabajando y hemos resuelto la convocatoria completa. Además, vamos a lanzar otra convocatoria por valor de 50 millones de euros.  

En cuanto al SIEG, de aquí a finales de año podremos tener convocatorias abiertas para empezar a construir. ¿Qué ocurre también? Que vamos a introducir modificaciones normativas en el ámbito regional que permitirán llevar a cabo precisamente la operación que comentábamos en Ciudad Real: transformar un edificio anteriormente administrativo en vivienda dotacional. Estamos hablando de semanas o meses.  

La gente necesita una respuesta contundente, pero también ágil. No podemos quedarnos en debates filosóficos ni dedicarnos a buscar culpables; se trata de encontrar soluciones. A eso se ha dedicado Castilla-La Mancha, y podemos hacerlo con mayor facilidad gracias al FEDER. 

La Comisión Europea ha situado la vivienda entre las prioridades emergentes de la Unión. ¿Qué papel quiere que juegue Castilla-La Mancha en esta nueva agenda europea y qué mensaje trasladaría hoy a quienes ven en la vivienda una de sus principales preocupaciones?  

Pues creo que ya sobran las etiquetas burocráticas. No sé si la vivienda será un problema emergente; para mí, es una emergencia social. Valoro enormemente la capacidad de entendimiento que han demostrado los responsables del FEDER en Bruselas. Sin embargo, no alcanzo a comprender cómo, después de dos años de Comisión Europea, nadie ha presentado todavía un plan serio ni ha puesto dinero sobre la mesa. Ahora tengo que escuchar que Bruselas va a copiar las limitaciones o restricciones impuestas a los propietarios. Esto no va de buscar culpables, sino de encontrar soluciones. La principal pasa por aumentar la oferta, y para ello debe ser asequible construir, alquilar y comprar. Por lo tanto, la Comisión Europea tendría que poner un paquete de financiación sobre la mesa, en lugar de obligarnos a seguir reconvirtiendo o reprogramando fondos, o a depender simplemente de la esperanza y la buena voluntad. Este es un problema que se resuelve con dinero, y necesitamos esos recursos con urgencia. Por eso, hablamos de una emergencia social, no de un problema emergente.

Si tuviera que resumir en una frase qué representa esta reprogramación FEDER para la ciudadanía de Castilla-La Mancha, ¿cuál sería? 

Pues supone haber conseguido, a través del FEDER, 150 millones de euros que, de no ser así, quizá habríamos tenido que sacar el dinero de sus bolsillos. Pero, sobre todo, quiero que sepan que somos la única comunidad autónoma que lo ha hecho. A pesar de ser la segunda con menos problemas de asequibilidad, somos la primera en innovación, preocupación y soluciones en materia de vivienda. Ojalá podamos llegar a más gente y hacerlo con mayor rapidez. Para ello no nos faltan ideas; sí nos faltan recursos. Ante esa carencia, hay que poner en valor que el programa FEDER nos haya permitido destinar 150 millones de euros a vivienda, porque, de lo contrario, nos habríamos quedado a cero.